
Sola frente al espejo, toda mujer lo ha pensado más de una vez: me gustaría ser más guapa, más joven, más delgada, más atractiva. Y para lograrlo, no hay otro remedio que comprarse roa eleganye y cosméticos caros, torturarse con gimnasias abusivas y cirugías peligrosas, incluso llegar al extremo de pasar hambre voluntariamente. La belleza femenina ya no es un don del cielo que caía como una bendición sobre algunas elegidas. Ahora se ha transformado en culto universal, en obligación cotidiana y obsesiva, más ún, en ineludible imperativo social sin el cual las mujeres, muchas veces con trágicas consecuencias, sienten su identidad devaluada y la amenazante sombra del fracaso personal. ¿Cómo y por qué ha legado a imponerse esta verdadera ley sagrada de la modernidad, tan totalitaria como el peor de los regímenes políticos? ¿Quién está detrás de un fenómeno que, bajo la apariencia de favorecer a la mujer, puede llegar a debilitar su actuación social, aumentando su vulnerabilidad y coartando su libertad?
-Parte de El mito de la Belleza de Naomi Wolf.
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