Aver, pensemos un poquito. Un flaco te firma en el muro no, hasta ahí está todo bien. Vos le respondés para no quedar mal, y en eso ves que le pone exactamente lo mismo a otra flaca. ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente? Qué pelotudo. Después te quedás bastante intrigada, así que te fijás si la mina le firmó. No hay ninguna firma. En eso surge un nuevo pensamiento: Quiso chamuyarte a vos y a la flaca al mismo tiempo, y vos le diste el gusto porque le firmaste el muro (bien, pelotuda!), y ahí es cuando confirmás y reconfirmás que es un pelotudo. Empezás a putearlo para adentro, en vos bajita, te ponés nerviosa, tenés bronca, querés rimper todo y... AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! Rompiste todo.
Bien hecho Milena, nuevamente, le das el gusto a los más chamuyeros, la concha de tu madre.
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