Reflexiones sobre un andén- Parte 1.
Hoy me di cuenta lo mucho que me gusta viajar en tren. No sé si es por el hecho de salir un poco de esta ciudad tan rutinaria, pero eso tan simple me hace feliz. Debe ser porque te muestra la realidad, el mundo tan variado que tenemos alrededor. Entre dos estaciones hay todo un mundo, que por más que sea feo o zarpadamente hermoso, tiene un ‘algo’ que me fascina. Tuve que pasar por unas villas miseria, por las mejores casas de Retiro, por barrios dentro de todo normales, pero cada parte de mi pequeño viaje de hoy fue genial, por todo.
Escuchando Lpda, mirando cómo iba dejando atrás esas paredes escritas con un encanto especial (ezpezzzzzzzzial!) para encontrarme con otras, todavía más geniales. Hay tanta gente distinta pero a la vez igual, cada uno encerrado en su propia burbuja intentando hacer de ella algún lugar razonable para esconderse cuando todo se cae a su alrededor.
Realmente creo que ese viaje tan pedorro puede llegar a ser mi mejor terapia. Como ven, soy de tener demasiados altibajos desde siempre, y nunca pude encontrarle la solución ni el por qué. No digo que voy a ser feliz viajando en tren, pero capaz ese es el único lugar donde puedo llegar a alcanzar esa estabilidad que tanta falta me hace.
Sí gente, algo tan simple y pelotudo como viajar en el tren San Martín, para mí fue lo mejor que hay.
(Y no puedo creer que escribí algo serio y casi sin puteadas, carajo).
2 comentarios:
aaaaa dio, a mi me pasa lo mismo :$
te ssstraño amore :(
Yo también primorrrrrrrr :( Snif
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